Jorge Jaramillo, el periodismo agroalimentario también es de raza

Al periodismo agroalimentario no se suele llegar de una forma consciente y voluntaria. La agricultura, con sus viejas servidumbres, ha sido víctima de una especie de repulsión atávica a la que incluso en algún momento sucumbió la propia gente del campo. Por eso en las redacciones de los medios siempre ha habido una vacante agraria para los becarios, a los que, como recién llegados, muchas veces les toca en suerte la información agroalimentaria.

Otra cosa es que, una vez metidos en harina, los jóvenes redactores se hayan sentido más o menos poseídos por las cosas de la tierra. La información agroalimentaria se adhiere al periodista a través de su cepa campesina, pues en este país muy pocos pueden decir que su padre o su abuelo no sean o hayan sido agricultores. También por la ancestral y peculiar sabiduría que destilan los hijos de Ceres aunque hablen de modernos tractores o gracias al magnetismo de algunos líderes agrarios, mediante los cuales el agro manifiesta en ocasiones todo su poder telúrico.

De ahí a la especialización solo hay un paso, incómodo al principio por la complejidad de la temática, pero agradecido, porque la competencia es poca (todos los colegas quieren hacer deportes, política o economía) y el espacio para crecer y desarrollarse, amplio. Así, el periodista acaba siendo ese brujo capaz de desentrañar el arcano en que se ha convertido la política agraria o entender a quienes dicen entender el balido de las ovejas.

Sí, también hay periodistas de raza que escriben o cuentan cosas sobre el tempero, los injertos, la fermentación de la uva, el ordeño mecánico o las ayudas comunitarias. Uno de ellos es Jorge Jaramillo, cuyo poco común apellido más parece el seudónimo de un azote de las letras, el sobrenombre de un torero o el mote de un bandolero bueno. Quizá por esta hispánica sonoridad, pero sobre todo por su buen hacer, la gente de La Mancha señala aquello de “lo ha dicho Jaramillo” igual que nuestros padres comentaban “lo ha dicho el parte” cuando los telediarios tenían prestigio y credibilidad.

Jorge Jaramillo.
Jorge Jaramillo.

Jorge llegó al periodismo agroalimentario por esa casualidad que supuso entrar a hacer prácticas en la Agencia EFE y… ¡ser destinado al área agraria! Tras pasar por algunos medios en estancias de corto recorrido terminó en el canal autonómico de Castilla La Mancha, donde puso en marcha un proyecto de información agroalimentaria para la radio denominado A pie de campo. No hace mucho, en 2012, creó para la rama televisiva ‘El Campo’, el único programa agrario de la televisión española que tiene tres ediciones diarias.

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El Campo ofrece información, análisis y asesoramiento a los agricultores y ganaderos de la comunidad autónoma y se ha erigido en el referente imprescindible para ellos, que lo han convertido de esta marea en un éxito de audiencia. Por ello, y por su trayectoria, Jorge Jaramillo o sus programas han sido premiados en varias ocasiones. La última ayer, en el Ministerio de agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), donde se entregaron los Premios Alimentos de España.

A todos nos extrañó que nuestro colega no subiera a recoger el galardón con el resto de los premiados. En su lugar lo hizo el director general de la Castilla-La Mancha Televisión, quien ciertamente ha tenido la inteligencia de poner a Jaramillo al frente de la información agroalimentaria pero no acredita con esa decisión ningún triunfo destacable, pues cualquiera hubiera hecho lo mismo.

Enhorabuena, bandolero.

El ministro y la secretaria general con los premiados.
El ministro y la secretaria general con los premiados.

 

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1 comentario en “Jorge Jaramillo, el periodismo agroalimentario también es de raza”

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