La semana pasada nos pilló un lunes de pereza, pues habíamos estado llevándole flores a la Virgen (los ribereños decimos “la Virgen”, no “la Pilarica”, que esto es cosa de los telediarios de Madrid) y festejando a la que vino en carnemortal a la inmortal Zaragoza cuando esta tenía cuatro calles mal empedradas.
Dicen que no hay homenaje más florido en el mundo ni negocio mayor para quienes cultivan, importan y comercian con estos brotes de colores que decenas de miles de labradores (y labradoras) de los cuatro puntos cardinales portan y ofrecen con católica abnegación desde un amanecer y hasta casi el siguiente.
En fin, que cuando la baturrada va con flores a María se para el mundo y esta pequeña columna no es quién para llevar la contraria. Que Zaragón no es Madrid DF, pero cuando decidimos colapsar la capital o sales con alpargatas o allá tú.

Pero hemos echado la mirada atrás y hemos visto que en aquella semana mariana no solo hubo flores para María. En el mismísimo Parlamento Europeo se montó un oloroso ramo con destino al campesinado que se alborotó en la aurora de 2024. Casi no nos acordamos ya, pero las históricas tractoradas arrancaron algunas promesas políticas y ahora, cuando ya 2025 pardea, los eurodiputados han cumplido aprobando simplificaciones burocráticas que facilitarán, por ejemplo, el cálculo de pérdidas cuando la naturaleza se ponga fura.
También pretenden reforzar la posición del sector primario en la cadena alimentaria introduciendo la obligación de que se firmen, aunque no en todos los casos, contratos entre comparador y vendedor (contratos que, paradójicamente, desde el propio sector primario algunos miran con recelo).
El PE quiere también poner coto al uso de los términos “justo” y “equitativo”, así como al de “cadena de suministro corta”; avanzar en la llamada reciprocidad, para que no puedan entrar en la UE alimentos o piensos con residuos de plaguicidas superiores a los autorizados aquí; y priorizar en la compra pública a los productos europeos, sobre todo si tienen indicación geográfica.
Y algo que parece preocupar mucho: las “hamburguesas” vegetales y toda la panoplia plant based que “piratea” las denominaciones cárnicas van a tener los días contados (o eso se espera); no el producto, entiéndase, sino su denominación, es decir, una hamburguesa o es de carne o no será hamburguesa (léase salchicha, escalope… incluso los billetes de 500 tendrán que dejar de llamarse chistorras).
En Peagro tenemos serias dudas de que esto tenga la trascendencia económica esperada. Se hizo lo mismo con la leche y con ello no se ha evitado ni el crecimiento de las bebidas vegetales ni que en casa o en el bar la gente pida “leche de soja”. El lenguaje es como el campo, no hay puerta que lo cierre.
La poco católica China también se vino con flores a María en aquella semana. No tan vistosas como hubiera gustado, porque no es comparable el negocio ovino con el de la industria porcina, pero que la lana lavada pueda traspasar de nuevo la Gran Muralla aliviará los establos de inmundicia, mejorará un poco las economías y relajará la presión sobre el tesoro público, que ya estaba limpiando por su cuenta los laneros.
Pero el ramo más grande es el que siempre llega en octubre, pues la Virgen es la más Virgen de todas las Marías: el adelanto de las ayudas de la PAC. Un paquetón de euros fluyendo por el sistema coronario del agro para que la siembra empiece comme il faut.
Ahora bien, quitando los huevos, que valen ya más que las orquídeas, la flor de la semana pasada la dejó caer la reina de las Españas, Doña Leticia, quien, conmemorando el Día Mundial de la Alimentación, dijo que el hambre es, en algunos lugares, un “arma de guerra” (no miró a nadie, que se sepa) y siempre una “herida abierta”. A reglón seguido aludió, parece que con preocupación, a la “concentración corporativa de algunos sistemas alimentarios”, como denuncian sectores de la sociedad civil.
Como de las monarquías no suelen salir discursos interesantes, casi nadie escucha lo que dicen sus titulares, pero en ocasiones merece la pena. Si esta flor llega a según qué sitios…
Feliz peagrosemana.




Siempre aprendo algo con tus artículos. El de hoy me hace pensar que la próxima vez que prepare los huevos con chistorra (a más no llego) lo haré con diferente perspectiva.
Saludos.
Cambiar de perspectiva siempre es bueno, aunque sea para volver a la propia con más convicción. Si la chistorra es de 500, no la malgastes, te comes los huevos en Lucio.
Ni puertas al campo, ni mares con compuertas. Tampoco oraciones sin obras, ya sabes, ora et labora o lo que es lo mismo, a Dios rogando y con el mazo dando, o tirando del arado.
Miguel Ángel, por lo menos nos queda la ironía para mantener una sonrisa.
Ni puertas al campo, ni mares con compuertas. Tampoco oraciones sin obras, ya sabes, ora et labora o lo que es lo mismo, a Dios rogando y con el mazo dando, o tirando del arado.
Miguel Ángel, por lo menos nos queda la ironía para mantener una sonrisa.
De eso se trata, de poder sonreir un poco de vez en cuando, aunque sea en el refugio de la ironía y no en la cima de la felicidad. El caso es mantener la salud.