Periodistas de todo el mundo reflexionan con Greenaccord sobre agricultura, alimentación, desperdicio y hambre

“Nos preocupa el hombre que quiere saciarse sin límite explotando el suelo sin límite”. Con estas palabras abría la undécima edición del foro periodístico internacional para la protección de la naturaleza el presidente de Greenaccord, la organización no gubernamental de origen católico que trabaja por mejorar lo que en su seno denominan la Creación.

Alfonso Cauteruccio recalcaba al mismo tiempo que, mientras tanto, en el mundo sigue habiendo hambre, penuria y desperdicio. Son las tres cuestiones (sobreexplotación, desperdicio y hambre) que han protagonizado la primera jornada de las cuatro que componen esta cita anual, a la que acuden un centenar de periodistas de todo el mundo y que este año se celebra por segunda vez en Nápoles.

Informazione e lotta alla fame, da mercoledì il forum Greenaccord
Cartel anunciador del congreso.

Greenaccord ha puesto ahora el foco en la agricultura bajo el título de Alimentando el mundo, comida, agricultura y medio ambiente. En el congreso, FAO ha comenzado facilitando algunos datos elocuentes: en los últimos 50 años la producción de alimentos se ha triplicado, pero la tierra cultivable solo ha crecido un 12%. Hoy, por lo tanto, la seguridad alimentaria es el gran reto de la humanidad, la seguridad de contar con alimentos suficientes y la seguridad de que estos sean saludables.

Sin hambre en 2025. La pelota está en manos de los gobiernos, con los que la organización Cáritas se ha mostrado notablemente crítica. Su representante, Adriana Opromolla, ha hablado de clima insostenible para referirse al contexto desfavorable creado por agricultura, industria y gobiernos que no garantizan la alimentación de los más pobres. Así que la pelota está también manos de la agricultura y la agroindustria.

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Periodistas de todo el mundo acuden anualmente a la cita de Greenaccrod. PEAGRO

El problema no es producir más, según Cáritas, pues hay disponibilidad de alimentos; el problema es el acceso a la comida, bien mediante la disposición de medios para su producción o para su compra.

En este sentido, Opromolla indica: “si vivimos como una familia humana, hay comida para todos”. Y este es el lema que anima una campaña de su organización (donde se cree que en 2025 el hambre podría estar erradicado) que aboga por:

  • No desperdiciar la comida, lo que implica cambios personales y comunitarios y mucha sensibilización pública.
  • Cambio duradero de las estructuras generadoras de hambre. Y que ello incluya la existencia de medios a través de los que poder denunciar la responsabilidad del Estado por no garantizar el derecho a la alimentación.
  • Posibilidad de que la sociedad monitorice las medidas implementadas.

Agua, tierra y clima. Desde el Wordwatch Institute, Gary Gardner señala la existencia de tres recursos críticos, el agua, de la que cada vez hay menos, la tierra cultivable, degradada ya en un 25% y perdiendo espacio debido al crecimiento de las ciudades, y el clima, cuyo cambió supondrá una pérdida de rendimientos agrícolas justo cuando la demanda de alimentos crece.

¿Qué hacer? La respuesta es casi de Perogrullo:

  • Conservar los recursos y ser más eficaces en su utilización.
  • Reducir el desperdicio alimentario (1,3 billones de toneladas se tiran anualmente).
  • Repensar la cuestión de los biocombustibles, generándolos a partir de materias primas no alimentarias.
  • Consagrar el derecho a la alimentación. Que sea, de verdad, garantizado para toda la población.

El marco está establecido. Greenaccord promete un debate profundo sobre estas cuestiones en los tres días que restan de congreso.

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