Gabinetes de prensa, ¿hay alguien ahí?

Llega el calor con sus cursos de verano, a veces de universidades, a veces de otras instancias. La alimentación, la agricultura y la comunicación también tienen su sitio en ellos, e incluso pinta interesante la cosa por algunos lares. Pero los gabinetes de prensa o están ya de vacaciones o se dedican simplemente a sostener el cirio en las homilías, porque para informar a los colegas, al menos algunos, prácticamente no existen.

En los últimos días me he interesado por dos convocatorias. La primera de FIAB  (Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas) y Autocontrol, el organismo creado por los anunciantes para establecer pautas de comportamiento ético y dirimir sobre su posible vulneración. Ambas organizaciones ofrecían un par de jornadas bajo el título La regulación y autorregulación de la publicidad de alimentos.

Muy interesante para un blog como este, al que le gusta tratar sobre periodismo (también comunicación y publicidad, claro) y alimentación, como ya se sabe. La convocatoria era de pago (400 euros para extraños), pero aun así en este tipo de citas la prensa suele tener entrada, al fin y al cabo a los organizadores les va bien algo de publicidad y nunca lo que trasciende es tanto como para estropear el negocio.
Por eso en Periodismo Agroalimentario nos pusimos en contacto con FIAB, que nos toca más de cerca por aquello de la alimentación. La primera sorpresa fue que en el gabinete de prensa no sabían nada. Informado convenientemente el interlocutor (que para eso nosotros habíamos leído el programa), nos dijeron que la decisión estaba en manos de Autocontrol.

Lo primero que oímos en el gabinete de prensa de este último lugar fue una sonrisa irónica al escuchar que la patata les llegaba a ellos. Amabilidad y buenas palabras no faltaron, así como el compromiso de consultar con FIAB y ofrecer una pronta respuesta a la solicitud (que, no obstante, había que enviar por escrito). Nos hacía falta prontitud, porque, tal y como explicamos, PEAGRO se hace lejos de Madrid y necesita un cierto margen de tiempo para planificar sus excursiones.

Si la jornada empezaba el día 1, la tarde anterior se nos comunicó la imposibilidad de franquearnos la entrada a la misma y se nos prometía una nota de prensa. Ya la tenemos, pero no nos interesa, la verdad; saber la finalidad del encuentro, las personas que lo inauguraron, el programa del mismo y que los debates fueron interesantes no nos aporta gran cosa que contar a los seguidores del blog. Nos hubiera gustado conocer algunas conclusiones prácticas, que se supone las hubo, o saber qué bulle en el sector sobre el asunto, pero de eso la nota apenas dice nada.

Puede que se enfaden los colegas de FIAB y Autocontrol por todo lo anterior, pero aquí estamos para decir las cosas como las vemos. Nosotros no estamos enfadados, simplemente estamos altamente insatisfechos. Podemos entender que una actividad se desarrolle a puerta cerrada, sin medios, cada uno sabrá, pero nos hubiera gustado algo más de diligencia y un comunicado final enjundioso. Otra vez será.

teléfono
Vía olgaberrios

Peor es lo de la Complutense

También la Universidad Complutense de Madrid ha programado algunos cursos de verano interesantes. Uno de ellos se llama Cómo gestionar y comunicar en casos de crisis y fraude alimentario, tema que en Periodismo Agroalimentario nos atrae especialmente.

En este caso, la prensa está admitida. De hecho, en la web de los cursos hay una pestaña denominada ‘prensa’ y dentro de esta otra para ‘acreditaciones’. Aquí el interesado rellena un formulario y lo envía entendiendo que en algún momento recibirá una respuesta. Pero nada de esto ocurre.

Afortunadamente la web ofrece nombres, teléfonos y direcciones electrónicas de los responsables de atender a los medios: ¡puro artificio comunicativo! Nadie coge los teléfonos y los correos llegan devueltos. Puedes llamar por la mañana o por la tarde, a uno u otro teléfono (por cierto, uno de ellos está incompleto); no hay nadie al otro lado.

Se puede probar con otros números que también aparecen por allí (secretarías, etcétera): el mismo silencio; se puede, incluso, y ya puestos, llamar a la mismísima  y central Complutense, pero en este caso todas las líneas están ocupadas, aunque, eso sí, aquí existe la opción de esperar y esperar… si uno tiene ganicas de seguir enredando.

Son dos ejemplos, pero últimamente se oyen muchas cosas extrañas sobre los gabinetes de prensa, los hay que solo trabajan hasta las tres, aunque su organización esté en plena crisis, los hay que nunca contestan o lo hacen cuando lo que se les pedía ha caducado, o incluso los que ocultan sus datos de contacto a los medios para que no se les pueda localizar a cualquier hora y en cualquier lugar.

En fin… los tiempos cambian. Pero que luego no digan que la comunicación es cada vez más importante.

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2 comentarios en “Gabinetes de prensa, ¿hay alguien ahí?”

  1. Pues sí, la comunicación es importante… ¡o al menos eso nos creemos lo que nos dedicamos a ella!
    Mi experiencia con el Gabinete de prensa de FIAB es casi tan afortunada como la tuya. O incluso peor. A principios de abril les pedí información sobre el Marco Estratégico que presentaron con toda pompa política y empresarial en Moncloa, a mediados de marzo. A la semana volví a solicitarla. A fechas de hoy, sigo sin saber nada. Esto me ha pasado en otras ocasiones anteriores, donde obtener información de FIAB es casi una misión imposible.
    Imagino que actualmente andan muy ocupados por cuestiones de cambios en la gerencia, pero una institución con tanto peso entiendo que debería ser, al menos, más diligente.
    Lo de ser más transparente… es asunto de otro costal.

    1. Pues sin diligencia y transparencia, mejor dedicarse a otras cosas. Los gabinetes o están para ayudar a los medios o no tienen sentido alguno. Bueno, están aquellos viejos jefes de prensa que servían para que nunca se pudiera hablar con la persona deseada, pero eso es de cuando yo empecé a hacer prácticas; la comunicación ha cambiado mucho desde entonces, y en general para bien, aunque también se hayan sofisticado los sistemas de bloqueo. En fin, lo de siempre.

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