Decálogo para la comunicación agroalimentaria

Si tienes una empresa o diriges una organización en el ámbito de la agricultura y la alimentación quizá te hayas dado cuenta de que la comunicación agroalimentaria es importante, muy importante.

Si estás pensando en abordar esta cuestión de una forma profesional, integrándola entre las disciplinas fundamentales e ineludibles de la gestión que llevas a cabo, probablemente necesitarás una ayuda inicial.

Si vas a encomendar a un colaborador que se encargue de ello, es posible que le vengan bien algunas referencias.

La Asociación de Periodistas Agroalimentarios de España (APAE) y la Universidad San Jorge han pensado en todo ello y hace dos años que lanzaron un curso de posgrado en comunicación agroalimentaria. La tercera edición está a punto de comenzar.

Es el único curso de este tipo en España, tiene un cuadro de profesores de primer nivel, se realiza cómodamente (hay que trabajar, eso sí) por su carácter semipresencial y desde el punto de vista económico es bastante asequible.

También te vendrá bien si eres un periodista que se ha iniciado en la información agroalimentaria o está buscando un campo de trabajo en el que especializarse y no encontrar mucha competencia.

Alumnos de @EUCAgro y periodistas agroalimentarios visitando una planta de refinado de aeite de orujo con Oriva.

Pero bueno, es asimismo posible que por alguna razón no te resulte fácil o no veas atractiva la invitación de las dos entidades citadas a sumarte a su proyecto, que en Twitter podrás encontrar bajo el perfil de @EUCAgro o la etiqueta del mismo nombre (#EUCAgro): Experto Universitario en Comunicación Agroalimentaria.

En este caso, habrás de saber que no solo pierdes una oportunidad formativa, sino algo que va mucho más allá, porque el intercambio de experiencias, la colaboración entre compañeros de las distintas ediciones, las relaciones de alto nivel y eso que los modernos llaman networking constituyen la parte intangible pero quizá más importante del curso.

La ministra Tejerina y la presidenta de APAE, Lourdes Zuriaga, en la clausura de la primera edición en el ahora MAPA.

De todos modos, no te preocupes, siempre tendrás a mano el decálogo para la comunicación agroalimentaria que te dejo a continuación. Es una buena forma de empezar a tomar contacto. Eso sí, no es lo mismo, no lo fíes todo a estos buenos consejos porque… solo son consejos.

  1. Ya estás comunicando. Todos comunicamos, las personas, las organizaciones… es imposible no comunicar. Tus hechos comunican por ti; tus productos, también. Y ten en cuenta que, si te dedicas a la elaboración de alimentos, ¡tienes muchos ojos puestos sobre ti! Aunque no notes las miradas.
  2. Organiza tu comunicación. Si vas a comunicar quieras o no, sé sensato: planifica y organiza tu comunicación. Y, sobre todo, no dejes que otros comuniquen por ti. Ya sabes que las percepciones del público en ocasiones se fundamentan en lo que otros dicen de ti o lo tuyo sin ni siquiera conocerte. ¿A que te suena lo que determinados grupos de presión, cada vez más influyentes, están consiguiendo con respecto a tu actividad y al margen de ti?
  3. No pierdas la calma. Ahora no te aceleres, comunicar es importante, pero empieza por escuchar y no dejes de hacerlo nunca. Antes de comenzar a comunicar a lo loco, entiende qué quieren los demás de ti. Sobre todo, los que se alimentan con tus productos.
  4. No juegues con fuego. Tienes un oficio de alta responsabilidad. De tu trabajo depende el bienestar y la salud de las personas. De la comunicación que hagas, también. Sé veraz y transparente y aprende a utilizar estas dos herramientas fundamentales a tu favor.
  5. Haz que se enteren. La agricultura nunca ha sido un oficio indigno, pero ahora menos. Puede que los demás lo ignoren, pero tú conoces el gran valor social, económico y medioambiental de tu actividad. Empieza por ahí, de la mano con el resto del sector; si el sector progresa, tú lo harás con él.
  6. Identifica a tú público de referencia. Es fácil, piensa en quiénes son los que te pueden complicar la vida (consumidores, administraciones, activistas, competidores…), con ellos deberás entenderte antes que con otros.
  7. Ofrece un mensaje sostenible. Es muy fácil decir lo que los demás quieren oír, pero eso no es comunicación. Si lo que cuentas no se sustenta en la realidad, mejor no cuentes. Las fabulaciones se derrumban como castillos de naipes y, si te ocurre algo así, tardarás mucho en recuperar tu buena reputación.
  8. Mantente en la conversación. Si has escuchado bien, sabrás de qué se habla; participa, pero atendiendo al objeto de la charla, no te vayas por los cerros de Úbeda. Y ten en cuenta una cosa: en tu caso, querrán saber, cada vez más, qué materias primas utilizas, qué procesos productivos, cómo tratas a los animales o si tienes sensibilidad medioambiental.
  9. No te obsesiones con los medios. Los medios de comunicación son importantes, pero no son el único canal de comunicación con tu público. Hay muchos otros que te permitirán llegar a donde no puedas llegar con la prensa. Eso sí, colabora en la medida de tus posibilidades para conseguir que la actividad agroalimentaria resulte más atractiva para quienes se dedican a informar.
  10. Si estás, estás. Si abres perfiles en las redes sociales, que no sea “porque hay que estar”. Estos canales te van a ofrecer muchas oportunidades para hacer marca y vender más y mejor porque la gente aprecia cada vez más el contacto directo con el productor, pero estúdialos y planifica tu actividad en ellos. Es muy fácil meter la pata.
  11. Comunica contra las crisis. El sector agroalimentario es muy vulnerable porque trabaja con lo que los demás se llevan a la boca. En general, el público confía en sus productores, pero con una confianza quebradiza al otro lado de la cual late soterradamente un alarmismo a veces justificado y a veces no. Una crisis puede acabar contigo o dejarte muy herido. La mejor manera de prevenirlas es anticiparse a ellas con una política de comunicación profesional y continuada en el tiempo, con la verdad y la transparencia como banderas.
  12. Diferénciate. Los productos agroalimentarios son muchísimas veces anónimos, no tienen marca ni reputación individual. Así es muy difícil que sean valorados. Encuentra las características diferenciales de tus producciones y cuéntalas. El lugar, la tradición, el uso cultural y otros atributos habituales son buenos asideros para comenzar a generar imagen de marca, pero podrás encontrar muchos más. Ojo: apóyate en la realidad, no inventes las diferencias.
  13. Busca sinergias. La producción agraria, la elaboración de alimentos, la alimentación, la gastronomía, el bienestar y la salud están íntimamente ligados entre sí, también el comercio. Si solo perteneces a una parte de esta cadena, no te consideres ajeno a las otras. Hay muchas sinergias que podrás explotar comunicacionalmente. Sé consciente de tu debilidad individual.
  14. Cuenta con profesionales. No te dejes engañar, la comunicación no es solo cuestión de “sentido común”. Hay que conocer y saber gestionar bien los escenarios y las circunstancias en que se lleva a cabo. Con un profesional especializado aprovecharás mejor los recursos que destines a comunicar.

Empieza con estos consejos y ya verás qué pronto el cuerpo te pide un curso en comunicación agroalimentaria.

“No hay buena gestión sin gestión de la comunicación”, decimos en APAE.

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