Cuando la rueda de prensa no va como quieres

La fotografía que acompaña esta entrada es la que unos querían y la que a otros les puede salir cara, pues cuando uno se busca un socio ha de estar seguro de que este le ayudará a reforzar su mensaje cuando aparezca en público con él en una rueda de prensa. Claro, esto no siempre puede ser así y existen relaciones de dependencia que “imponen” socios que a la postre resultan incómodos.

Probablemente es lo que ha ocurrido en la rueda de prensa que el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica (CAAE) ha convocado y que ha tenido lugar esta misma mañana. No estoy en condiciones de afirmar que la presencia del consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del gobierno de Aragón haya sido impuesta por la propia consejería, pero seguro que no me equivoco cuando digo que a Modesto Lobón, el titular de la misma, le venía bien una foto amable. En general, su gestión no cuenta con ningún apoyo significativo, pero en las últimas semanas ha tenido que soportar además dos crisis relevantes: la de la contaminación de uno de los principales ríos aragoneses y la rebelión de los agricultores de Teruel por la aplicación de la Política Agraria Comunitaria.

Su cartel cotiza a la baja, así que por qué no un baño de ecología para pulir un poco la situación. La ocasión era buena: se presentaba la nueva junta rectora del CAAE, elegida recientemente tras una crisis interna que ha mantenido a este organismo en una situación de interinidad durante varios años. Y el objetivo estaba claro: demostrar que se ha abierto un tiempo nuevo gracias al acuerdo interno en el comité, a una nueva dinámica de entendimiento con el gobierno aragonés (con el anterior ejecutivo la cosa estuvo de uñas), a las ayudas que este tiene previstas para la agricultura ecológica y a un plan estratégico diseñado para los próximos seis años.

Miembros de la junta rectora del CAAE con el consejero Lobón (centro). Gobierno de Aragón
Miembros de la junta rectora del CAAE con el consejero Lobón (centro). Gobierno de Aragón

En definitiva, sobre la mesa había una apetecible baza para el consejero Lobón, que podía afirmar aquello de “querría subrayar la importancia de la agricultura ecológica” y apabullar a los medios con la aparentemente notable cantidad de ayudas planeadas para este sector. En la baza era previsible que participara el propio presidente del CAAE, José Miguel Sanz, que al denostar políticas anteriores indirectamente ensalzaría las actuales. Así que, lo dicho, una buena foto que llevarse al coleto.

Pero claro, los periodistas preguntan, que ese es su oficio, preguntar para ofrecer las respuestas que el público espera. Y preguntan por la deuda que el CAAE mantiene con la Administración (algo más de 180 000 euros) y que en su día también alimentó la crisis del comité, y así se enteran de que, aunque hay voluntad de que esta no dañe a la organización en su nueva etapa, sobre el asunto no hay un acuerdo que pueda servir para dar carpetazo al problema.

Preguntan también por la política sobre los cultivos transgénicos, pues Aragón es el Caballo de Troya de estos en Europa y fueron fuente de constantes y fuertes disputas entre los agricultores ecológicos y el anterior gobierno (aclaremos, por si fuera necesario para alguien, que este fue un gobierno del PSOE y que el actual es del PP). Preguntan si esta nueva etapa de entendimiento supone un acercamiento de posturas entre el CAAE y el ejecutivo y una posible corrección de la política sobre los OGM. Y aquí es donde los “socios” en el evento, que hasta el momento habían conseguido disimular las diferencias que pudieran tener, las dejan al aire libre: “nos oponemos rotundamente a los transgénicos”, dice uno; “apoyamos totalmente los cultivos transgénicos”, afirma el consejero.

Nada que, por otra parte, no se supiera o se pudiera imaginar, pero hay miembros del CAAE presentes en la sala que no conciben que en SU rueda de prensa alguien pueda, por más consejero que sea, defender los OGM.

Lobón ha sido sincero y hay que agradecérselo, puesto que peor hubiera sido una mentira, pero tino, lo que se dice tino, no le ha sobrado, porque hay muchas formas de decir lo que se piensa sin herir la sensibilidad de quien te ha brindado una fotografía de las que no hay muchas últimamente. Sin herir la sensibilidad y sin provocar una crisis interna en el CAAE como la que aparentemente se ha abierto a consecuencia de sus palabras y que, suponemos, no tendría que ir más allá de un disgusto que no estaba en las previsiones iniciales. La foto le ha salido algo cara al comité, así son algunas ruedas de prensa.

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